
Puede que sea por esa extraña fuerza que sentimientos en nuestro interior, esa fuerza que nos impulsa a hacer todo lo que está en nuestras manos por esas personas, puede que sea porque para tu propio bien antes debes ver felices a esas personas o por una simple ley de nuestros sentimientos. El caso es que nunca esperas algo a cambio... Lo haces porque así lo sientes, porque sale solo, porque si no lo haces es algo que va en contra tuya...
Muchas veces las cosas no van tan bien como quisieras, que tengas que esperar a que todo vuelva a su sitio y cuando te paras indeciso para preguntarte ¿y ahora qué? ¿a qué espero?... En ese instante aparece una de esas personas, te regala su sonrisa y hace que tú también sonrías, te da un abrazo con el que te sientes segura entra sus brazos y sabes que todo irá bien, te da un beso y sientes todo el cariño, sientes cuánto vale todo lo que das. En esos momentos es cuando te das cuenta que las personas que verdaderamente te quieren te dan lo mismo o incluso más de lo que tú le das a ellos, lo hacen de corazón y es lo que importa.