Mientras camino,
pienso en lo rápido que los aviones salvan la distancia
que separa Praga de Barcelona.
Pero más veloz me desplazo yo,
con las manos en los bolsillos,
desde un punto situado a diez milímetros de mi mismo,
lo cual me permite estar en este instante aquí,
contigo.
Te acaricio y en ti me quedo.
Paseo largamente tus brazos y tus piernas,
asciendo hasta tu boca,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo;
descanso en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos, cierro también los míos
y me duermo a tu sombra, como si siempre fuera verano,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende detrás de tu sonrisa.
jueves, 23 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
Los últimos
No eres la niña más guapa, ni la que tiene la mejor sonrisa, y no hablemos de tu humor, tampoco tienes los ojos más brillantes y hermosos. Lo que si eres la persona que más le demostrará cuánto lo quieres, la que le darás todo con un simple gesto, una mirada, una caricia... Porque sabes que desde el momento en que os cruzasteis era él, él y tú. Que nadie mejor que tú sabes cuántas sonrisas tiene, nadie guarda cada susurro de su voz, la manera en que mete las manos en los bolsillos, cuando te guiña un ojo, él es el único que te escucha siempre y el que al oler su colonia te vienen todos esos momentos.
Que pase lo que pase acabarás con él y entonces qué importa el tiempo. Él será el último y tú su última, porque hasta que lo viste no creías en los amores que dañan la mente.
Que pase lo que pase acabarás con él y entonces qué importa el tiempo. Él será el último y tú su última, porque hasta que lo viste no creías en los amores que dañan la mente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)