lunes, 26 de septiembre de 2011

La Palabra

…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras. 
Pablo Neruda

Todo lo que ha llovido

Porque siempre estás
Cuando toca reír
Cuando toca llorar conmigo
Porque siempre me das
Lo mejor de ti
Y no esperas que yo haga lo mismo.

Porque entre tú y yo siempre hay algo ahí
Que nos mantiene unidos
Porque el corazón sabe distinguir
Entre lo sano y lo podrido

Porque ayer y hoy
Somos tan iguales
Siendo tan distintos

Si tú vas yo voy
Si yo voy tú vas
Siempre a nuestro ritmo...

Porque no te escondes
Porque me levantas
Cuando estoy rendido

Porque me respondes
Cuando me haces falta
Porque eres mi abrigo
Cuando llega el frío
Cuando llega el frío...

Porque das la cara por mí
Porque puedo contar contigo
Porque siento que estás ahí
Porque todo lo compartimos

Porque siempre queda un lugar
Que todavía no descubrimos
Porque lo nuestro sigue igual
Y mira todo lo que ha llovido
Y mira todo lo que ha llovido...

Porque tú sabes escuchar
Porque te gusta charlar conmigo
Por todo esto y por mucho más

Tu eres mi amigo...

Rafa Almarcha

viernes, 16 de septiembre de 2011