Un beso casual pero buscado. Un beso efímero pero eterno. Un
beso inesperado pero deseado. Un beso robado pero apasionado. Sentir un
escalofrío recorriendo tu cuerpo al sentir los labios del otro. Tu mente en
blanco. Por unos segundos sientes que te fallan las piernas. Cierras los ojos,
no necesitas verlo porque ya lo sientes. Te dejas llevar. No importa la gente
caminando, ni si miran al pasar. Te agarra por la cintura, te sientes
protegida, te sientes suya. Sí, eso suena bien: suya, tal vez no será por
siempre, pero sí de momento, y es lo que importa. El momento.
Poder mirarte una y otra vez sin aprenderte nunca de
memoria. Sorprendiéndome cada día al verte llegar. Y que las palabras sobren
con nuestras miradas. Además, en la vida hacen falta hechos. Eso es, que seas capaz
de demostrarme algo nuevo cada día. Que seas capaz de decirme te quiero sin
pronunciar una sola palabra.
