miércoles, 11 de enero de 2012
“Suelo contar a mis alumnos más jóvenes que la inteligencia humana se
parece mucho al juego de póquer. Tanto en la vida como en el juego se
nos reparten unas cartas que no podemos elegir. Genéticas, sociales,
económicas, en un caso; naipes, en el otro. En ambos casos hay cartas
buenas y cartas malas, y no hay duda de que es mejor tenerlas buenas que
malas. Pero ahora viene la pregunta importante: ¿gana siempre quien
tiene las mejores cartas? No. Gana quien juega mejor con las que tiene.
Eso es lo que podemos hacer mediante la educación: enseñar a jugar bien.
“ (Marina, J.A, 2010)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)