Un día llegarás y te sentarás lejos de mí, entonces yo te miraré de reojo. Tu no dirás nada, es mejor callar porque las palbras son fuentes de malentendidos.
Cada día te sentarás más cerca, y así a medida que pasen los días más inquieta estaré.
No hablaremos de maor, lo viviremos. Tú me enseñarás a vivirlo, yo a respirarlo. Pero no aprenderemos nada, solo seremos cómplices.
Será un amor hecho de días juntos, cada cuál con sus aficiones y sus deberes. Hecho de desayunos, risas, bromas y paseos de regreso a nuestras casas.
No estará mal eso de dos mundos diferentes pero unidos.
Amor. Motor.
Porque el amor todo lo mueve.
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